
Fiesta de Fin de Curso 2025-2026
La Fiesta de Fin de Curso volvió a reunir a las familias, alumnas, profesoras y personal del colegio en una tarde muy especial para celebrar el cierre de un curso lleno de crecimiento, logros compartidos y momentos para recordar.
Este año la celebración tuvo además un significado especial: fue la primera gran fiesta celebrada en las nuevas pistas deportivas del colegio, un espacio que acogió por primera vez a todo Alegra para una de las citas más esperadas del curso.
Una tarde llena de música, tradición y alegría
La celebración comenzó con la fiesta de Infantil, donde los alumnos más pequeños del colegio interpretaron las canciones que habían preparado junto a sus profesoras ante la emoción de sus familias.
A continuación tuvo lugar el tradicional desfile de fin de curso. Desde Year 1 hasta PD2, todas las alumnas recorrieron las nuevas pistas deportivas en una de las imágenes más representativas de la jornada: todo el colegio reunido para celebrar el final de un curso más.
El desfile concluyó con las banderas pontificias portadas por alumnas de Confirmación, un gesto especialmente significativo a pocas horas de la visita del Papa León XIV a Madrid.
Tras el desfile comenzó la ceremonia académica, en la que se entregaron los tradicionales banderines a las alumnas de cada curso que han destacado en distintos ámbitos: Spirit of Alegra, Resilience, Sports y Academics. Un reconocimiento al esfuerzo, la actitud y los valores que las alumnas han demostrado a lo largo del año.
Después de las palabras de la directora, comenzó la parte artística de la tarde. Inspiradas en la temática Folk Tales, las alumnas de Year 1 a Year 5 presentaron diferentes actuaciones preparadas durante las últimas semanas de curso, llenando el escenario de música, color y entusiasmo.
La banda de PAI acompañó también distintos momentos de la celebración, contribuyendo al ambiente festivo de una tarde pensada para disfrutar juntos del cierre de curso.





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Alzad la mirada
Durante su intervención, la directora del colegio, Marta Jiménez de los Galanes, quiso unir el cierre del curso con la inminente visita del Santo Padre a Madrid.
Tomando como referencia el lema de la visita, Alzad la mirada, recordó la misión educativa de Alegra y la importancia de ayudar a cada alumna a descubrir la grandeza de su vocación personal.
“Alegra no es un edificio. Ni un campus. Ni unas pistas nuevas. Ni siquiera un uniforme. Alegra sois vosotros. Las personas. Las historias compartidas. Los sueños construidos juntos”.
Un mensaje que recorrió toda la celebración y que sirvió para recordar aquello que da sentido al colegio desde sus inicios: formar mujeres cristianas que deseen comprometerse libremente con su entorno familiar, profesional y social con creatividad, alegría, generosidad y espíritu de servicio.



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Reconocimiento a quienes construyen Alegra
Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue el homenaje a los miembros del equipo Alegra que llevan más de diez años formando parte del colegio.
Por primera vez se hizo entrega de un banderín honorífico a las personas que han acompañado el crecimiento de Alegra durante más de una década, contribuyendo con su trabajo, profesionalidad y espíritu de servicio a construir la realidad que hoy conocemos.
Un reconocimiento sencillo pero profundamente significativo para quienes conocieron el colegio cuando todavía era una pradera con un pequeño edificio de tejas naranjas y han sido testigos privilegiados de todo lo que ha venido después.
Porque, como recordó la directora durante su discurso, «este colegio tiene memoria».



La VII Promoción deja su huella
La celebración reservó también un momento especialmente emotivo para la VII Promoción, que se graduará oficialmente esta semana.
Estas alumnas tienen un lugar único en la historia del colegio: son las primeras que han realizado todo su recorrido escolar en Alegra, desde Infantil hasta Bachillerato.
Con ellas se inauguró una nueva tradición que acompañará a las futuras promociones. Como símbolo de las raíces que han echado en el colegio y de la huella que dejan para quienes vendrán después, recibieron una placa conmemorativa que representa el árbol de su promoción.
A partir de ahora, cada promoción dejará su propio árbol en Alegra como recuerdo permanente de su paso por el colegio y de la contribución que ha realizado a la historia del colegio.
Una fiesta construida entre todos
Más allá de la parte académica, la tarde estuvo marcada por el ambiente festivo que llenó el colegio de encuentros, conversaciones y alegría compartida.
Un agradecimiento muy especial al APA, responsable de la organización de toda la parte festiva de la jornada. Gracias a su trabajo y dedicación, las familias pudieron disfrutar de los puestos de comida, bebidas, helados y actividades que hicieron posible una tarde de auténtica convivencia.
También estuvieron presentes dos iniciativas muy especiales. Por un lado, el stand solidario de las alumnas de PD2 que este verano participarán en un campo de trabajo en Kenia y que aprovecharon la fiesta para recaudar fondos para el proyecto. Por otro, el nuevo stand del Alegra Sports Club, donde las alumnas pudieron subir al podio del club y recibir simbólicamente su primera medalla como futuras deportistas federadas de Alegra.




























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Gracias por ser Alegra
La Fiesta de Fin de Curso volvió a mostrar algo que forma parte de la identidad del colegio desde sus inicios: los grandes proyectos se construyen juntos.
Gracias a las profesoras, tutoras, preceptoras y a todo el personal del colegio por su trabajo diario, muchas veces silencioso, que hace posible acompañar a cada alumna en su crecimiento personal y académico.
Gracias a las familias por vuestra confianza y por caminar con nosotros en la apasionante tarea de educar.
Y gracias a nuestras alumnas, protagonistas de todo cuanto ocurre en Alegra, por llenar cada día el colegio de ilusión, esfuerzo, amistad y alegría.
Con el recuerdo todavía vivo de una tarde inolvidable y con la emoción de haber vivido al día siguiente la visita del Papa León XIV a Madrid, despedimos este curso mirando al futuro con esperanza.
Porque si algo nos llevamos de estos días es una invitación sencilla y exigente a la vez: seguir alzando la mirada.